Especies, organizaciones y carreras profesionales se han extinguido por mantenerse rígidos a ciertas condiciones o preferencias.

Que interesante que como sociedad nos han educado e impulsado a la persistencia mucho más que a la flexibidad. Desde nuestra elección de carrera profesional nos piden elegir nuestra carrera “PARA TODA LA VIDA”, el sistema educativo nos premió consistentemente el esfuerzo y la perseverancia, los cuales sin duda, son muy valiosos. Dentro de las organizaciones se reconoce “enfoque a resultados” y “hacer que las cosas sucedan”.

Entonces en esta dicotomia entre la perseverancia y la adaptación al cambio ¿Dónde debemos pararnos? ¿Cómo identificar cuando nos estamos rindiendo y no estamos dando lo máximo de nuestras habilidades o incluso esperar el tiempo correcto para que un proyecto se concrete? o cuando ya estamos “neceando” y debemos administrar y ajustarnos a un cambio exitoso.

Dentro de las organizaciones todas se consideran exitosas en el manejo de cambios cuando “se requiere”, sin embargo lo más importante será poder identificar – antes que sea tarde- el momento para cambiar.

A esto se le conoce como VISIÓN. Tener la atención y capacidad para estar constantemente leyendo el mercado, nuestro producto y nuestra carrera para poder leer señales que nos indiquen el momento del cambio antes que sea MUY TARDE.

Darwin lo mencionaba en una frase “No es el más fuerte o el más inteligente el que va a sobrevivir, sino aquellos que puedan manejar mejor el cambio”.

  1. Trabaja con pasión y con gran perseverancia. Pero no caigas en la pasión ciega, aquella que te nubla la razón por el amor al proyecto.
  2. Siempre ten un plan B. De carrera, de proyecto, de giro de negocio.
  3. Constantemente preguntate, mínimo cada semana. ¿Qué está pasando en el mundo que puede afectar mi proyecto?
  4. Siempre ten un pesimista cerca. Escuchar que todo va a estar mal es incómodo pero te permitirá ver malos presagios que te ayudarán a preveerlo y por lo tanto estar listo.
  5. Cuando el cambio llegue, define un periodo corto de tiempo para quejarte, enojarte o estar triste, al finalizar ese periodo SE ACABÓ, ahora solo es momento de buscar nuevos caminos.