En el argot de la excelencia operacional, hablamos de principios, de sistemas y de herramientas; y hablando de principios, existen principios de pensamiento, principios de calidad, principios de productividad, pero también principios de factor humano; en esta ocasión quiero platicarte acerca de éstos principios, que tienen que ver con las personas y con los líderes, el aspecto humano de la excelencia operativa: el liderazgo, la disciplina, la humildad, la cultura y todos los proceso humanos que necesitamos alinear y perfeccionar para lograr ser excelentes, mantenernos en un nivel de clase mundial y trascender como organizaciones, pero sobre todo como personas.

El primero de ellos es el liderazgo, “cómo es arriba…es abajo” siempre lo he dicho y lo seguiré diciendo, como son las cabezas, como es la cultura entre los líderes, es como serán los demás en la organización; el liderazgo es por tanto, la piedra angular sobre la que se cimienta toda estrategia, no sólo de excelencia operacional, sino de negocios y de la vida misma.

El segundo principio, qué tiene que ver con el aspecto humano, es la disciplina, que de alguna manera es otra característica de liderazgo pero que cala en la cultura y en los resultados de una organización, la disciplina es hacer que las cosas sucedan contigo, sin ti, o a pesar de ti, es cumplir promesas, es llegar a tiempo, es lograr lo que te propones y cumplir lo que prometes.

Es una cualidad de “gente grande”, es una característica que no es atractiva en sí misma, es más bien como incómoda, te hace renunciar a tu confort, a tu comodidad, a tu “status quo” y como te violenta a modificar tus hábitos, no es tan buscada por las personas. Sin embargo quién encuentra los beneficios que tiene, jamás dudará en dejar viejos y malos hábitos, para embarcase en la aventura a veces tortuosa y de principio no siempre agradable que implica ser disciplinado. Dirían los japoneses, la disciplina tarde o temprano alcanzará a la inteligencia, después conversaremos más sobre éste tema.

El tercer principio para alcanzar la excelencia operativa desde la perspectiva humana, es la humildad, porque humildad es pedir perdón, es aceptar que te equivocaste y aprender de todos y hacerlo siempre, es jamás pensar que lo sabes todo o que siempre sabes qué hacer o qué decir, es entender el poder que tiene el no tener que tener la razón…sí léelo otra vez, no tener que tener la razón, es preguntar aunque tengas dudas de lo que ya habías estudiado, es decir no sé!, es pedir ayuda cuando no puedas, cuando no sepas o cuando no quieras, es saber escuchar al otro como si fuese un sabio, que en realidad lo es desde cada experiencia individual de vida, es respetar la opinión de los demás y valorarla igual aunque difiera de la tuya, es aprender a necesitar poco y de eso necesitarlo poco, es entender y atender a nuestro prójimo, y quién es tu prójimo…tu próximo, es decir los que están más cerca de ti, no hay que ir lejos para ayudar, tu jefe, tu colaborador, un compañero de trabajo, tu familia, tus amigos…tus enemigos, todos ellos te ven, te escuchan, están en tu círculo de influencia, en otra ocasión también hablaremos de éste principio tan importante en nuestro tiempo.

El cuarto principio, o más que un principio, es un elemento preponderante, la cultura, que es ese conjunto de elementos intangibles que viajan y permanecen con nosotros orientando la forma en que actuamos, afrontamos retos y logramos resultados, todos los elementos y carga histórica que conforma el sistema de creencias, nuestra forma de pensar y de actuar acerca de todo, suposiciones, premisas e ideologías que comparten los miembros de un determinado grupo social y que determinan como piensan, ven, interpretan y toman decisiones en el mundo en el que viven para lograr sus meta

Como verás, son sólo 4 elementos de muchos otros que necesitamos a nivel personas para acercarnos a la clase mundial, a la excelencia operacional; diría el poeta, es una brega de eternidad, porque siempre será un reto de altura de miras el ser mejor líder, el ser más disciplinado, más humilde y sobre todo ser mejor ser humano y con esto hacer mejores seres humanos a los que están a nuestro alrededor, porque para cambiar el mundo, primero tenemos que influir en la familia, en el grupo de trabajo, en el grupo de amigos, pero antes tenemos que cambiar en nuestro interior, debemos ser el cambio que queremos ver en el mundo, el cambio empieza adentro.