El presente artículo pretende ser una guía para el discernimiento y aplicación en el mundo de los negocios, para los empresarios y todas las personas de buena voluntad, así como para los educadores y estudiantes.

Cuando las empresas y las economías de mercado funcionan correctamente y se centran en servir al bien común, ambas realizan una gran contribución al desarrollo material e incluso al bien espiritual de la sociedad. Sin embargo, en la actualidad hemos visto que la marcha de las empresas se han afectado por la globalización, las comunicaciones y el predominio de las finanzas que han acarreado problemas tales como: la desigualdad, la deslocalización económica, el exceso de información, la inestabilidad financiera y otras presiones que interfieren con el servicio del bien común. Estamos convencidos que los empresarios guiados por principios éticos-sociales vividos mediante virtudes, pueden tener aún más éxito y contribuir al bien común.

Este texto está basado en el proceso del ver, juzgar y actuar que viene del planteamiento realizado por Fray Joseph-Léon Cardijn, Cardenal y que se reconoció en la Encíclica Mater et Magistra.

VER.- Examen completo del verdadero estado de la situación (Análisis de la realidad).

Globalización, telecomunicación, conectividad, financiarización, mercantilizar los fines del trabajo y maximizar la riqueza, los cambios culturales, el individualismo, pérdida del objetivo del bien común, para los empresarios maximizar la renta, para los empleados actitudes reivindicativas de sus derechos más que sus deberes y para los consumidores la satisfacción inmediata al menor precio, llevándonos todos ellos, a la pérdida del bien común.

JUZGAR.- Las buenas decisiones empresariales son aquellas basadas en la dignidad de la persona y del bien común.

Producir bienes y servicios (necesidades genuinas), trabajo, reconociendo la dignidad de los colaboradores, generar beneficios y bienestar y distribuirlos equitativamente.

ACTUAR.- Lograr el éxito económico integrando los valores, las y los principios éticos-sociales en su vida y en su trabajo, y “dar”, entrando en comunión con otras personas para hacer un mundo mejor.

El líder en la empresas familiar, debería ampliar su espectro de conciencia y perfeccionar su vocación empresarial, buscando no solo la rentabilidad económica y la eficiencia a toda costa, sino también buscando el bien-estar, el bien-ser y el bien común de todos a los que dirige e inspira.

e_x_t_r_e_m_a_ _p_o_b_r_e_z_a_,_ _s_i_n_o_ _q_u_e_ _p_o_d_r_ía_n_ _e_s_t_i_m_u_l_a_r_ _s_u_ _p_r_o_p_i_a_ _c_r_e_a_t_i_v_i_d_a_d_ _e_ _i_n_i_c_i_a_t_i_v_a_ _e_m_p_r_e_n_d_e_d_o_r_a_,_ _c_o_n_t_r_i_b_u_y_e_n_d_o_ _a_ _u_n_a_ _d_i_n_ám_i_c_a_ _d_e_l_ _d_e_s_a_r_r_o_l_l_o_._ _6

En el apéndice del documento vienen 30 preguntas las cuales son para hacer un examen de conciencia del líder empresarial.

El cuestionamiento se puede resumir en estas tres preguntas:

1. Como líder empresarial cristiano, ¿promuevo la dignidad humana y el bien común en mi esfera de influencia?

2. ¿Apoyo la cultura de la vida, la justicia, las regulaciones internacionales, la transparencia, el civismo, el medio ambiente, las normas laborales y la lucha contra la corrupción?

3. ¿Promuevo el desarrollo integral de la persona en mi lugar de trabajo?

Este documento lo considero una aportación integral complementando los conceptos del pensamiento social cristiano con la encíclica “Caritas in Veritate”, siendo práctico, aterrizado y aplicable.

Etienne Wibaux, expresidente de la Uniapac nos ha insistido siempre que el comportamiento de nosotros como empresarios debe contener esta actitud de dar y recibir y como él lo define “fraternal love”, amor fraterno.

Muchas gracias,